Detalle de Sismo

El sismo destruyó la iglesia, el convento y la capilla de las iglesias de San Francisco en Sayula y Amacueca, así como muchas casas de estas dos ciudades.  Se reporta que Zacoalco y Cd. Guzmán fueron severamente dañadas y que en Guadalajara la catedral perdió su frente.
																
... el horroroso terremoto y temblores que arruinaron dicha iglesia, convento y capillas y las casas de los vecinos de todo este pueblo [Sayula]...
																
Al parecer estuvo precedido de una replica que se reporta solo en Amacueca, Jal.  el día anterior al sismo. Tuvo muchas replicas.
																
Los daños reportados son intensos y concentrados en un radio de aproximadamente * Km..  No se reportan daños ni otras observaciones de la ciudad de Colima, lo cual sugiere que no se trata de un sismo de subducción en las costas de Colima o Jalisco, sino de un evento local en alguna de las varias fallas geológicas que existen en la región.  Los localización y concentración de daños son muy similares a los del sismo de * de * de 1568.  La magnitud parece ser, en vista de una menor área de daños mayores, un poco menor a la del sismo de 1568.
																
Zapotlán, Jal.
Se recuerda el temblor "que experimentaron sus ascendientes el dia 22 de octubre de 1749 ... aunque no pereció ningún individuo..."
Vizcaíno:13(B).

Zapotlán, Jal.
Ocurrió un nuevo temblor muy fuerte, donde las autoridades civiles y eclesiásticas vuelven a efectuar el segundo juramento con las mismas características del anterior...
Vizcaíno:8(B).

Jalisco.
Terremotos muy destructores...actividad volcánica. Magnitud 7.
Compendio:75(B).

Sayula, Jal.
 Alonso Becerra, vecino y mercader en Sayula, síndico del convento de San Francisco, que era la iglesia parroquial en dicho pueblo, presentó testigos con información "del estado en que se hallaba dicha iglesia y convento antes del día 22 y 23 de octubre del año próximo pasado en que se experimentó el horroroso terremoto y temblores que arruinaron dicha iglesia, convento y capillas y las casas de los vecinos de todo este pueblo..." Primer testigo, vecino de Sayula y Procurador en él: "...que ha más de 50 años que es vecino de este pueblo y en su tiempo le consta de vista haberse reedificado la iglesia parroquial de él y convento... se componía de un hermoso cañón de 80 varas de largo y doce y media de ancho, con 7 bóvedas y la del piso del coro, todas de cal y canto y bella arquitectura, con los pilares y cornisas correspondientes de piedra labrada de sillería y por fuera fortalecida, sus paredes con cinco arbotantes o balentones de cal y canto y mampostería independiente del cubo de la torre unida a dicha fábrica para su mayor fortaleza, la cual era toda de piedra y cal de sillería y mampostería, que mantenía en ella 5 campanas, las dos grandes y las demás medianas. Y la portada de dicha iglesia era de hermosa fábrica de piedra de sillería. Que de la parte de adentro en el cubo de dicha torre se embebía el bautisterio, con una bella pila de cantería...que el altar mayor se componía de tres cuerpos, su colateral dorado de primorosa escultura..que el convento se componía de dos claustros, bajo y alto, todo de arcos y pilares labrados de una pieza y una capacísima escalera de bóveda con escalones de piedra labrada...sala capitular muy capaz, su refectorio y de profundis...25 celdas para religiosos...así en maderas en sus techos, puertas y ventanas, enladrillado y otras muchas oficinas...dicha iglesia había llegado a su mayor suntuosidad hasta que el día 22 de octubre...como a las tres de la tarde que sobrevino el primer temblor y cogió a los religiosos rezando en el coro, con el horroroso movimiento de la tierra, vinieron abajo todas las celdas, dormitorios y claustro alto del convento, de suerte que si dichos religiosos no se han detenido a guarecerse en el quicio de la puerta del coro y han salido al antecoro...han quedado sepultados en sus ruinas, sobre las cuales salieron después del temblor, el que dejó movidos los demás edificios de dicho convento e iglesia, que fueron cayendo después con los demás temblores que fueron sucediendo toda aquella tarde, noche y mañana siguiente del día 23, hasta que al mediodía de éste repitió uno con tal fuerza que acabó de echar por tierra todas las viviendas bajas de dicho convento, su claustro y oficinas, la escalera y bóveda juntamente con las de la sacristía y la principal del altar mayor de dicha iglesia, cayendo su colateral mayor, que se hizo pedazos sin quedar peiza de él que no recibiese daño e imperfección. En los demás ha sucedido casi lo propio, quedando todos bien maltratados y expuestos continuamente, por el corriente peligro que amenazan las bóvedas y cañón de la iglesia que han quedado sin acabar de caer y no haber oficina capaz donde poderse mudar para su resguardo, porque la capilla de la Tercera Orden, que estaba independiente, nueva y acabada de reedificar...siendo asímismo de bóveda, cantería y sillería, muy hermosa y capaz, se demolió enteramente hasta sus cimientos. La torre de dicha iglesia se abrió y sus campanas cayeron de alto a bajo, siendo el mayor prodigio que ha celebrado la fe piadosa de los moradores de este pueblo, que en la noche del primer temblor del día 22 se sacase del Sagrario el Divinísimo Sacramento que se colocó en una ramada enmedio de la Plaza para consuelo de los fieles, que también se fueron sacando después diversas imágenes devotas, alhajas de plata y demás bienes de esta iglesia y convento, pero todo maltratado, quebrado y ajado. Y acaeció lo mismo en las demás capillas y hospitales de este pueblo y casas de sus vecinos sin que nada escapase que no viniese a tierra, y lo que quedó está inservible y amenazando ruina. Por lo cual, y estar hasta la fecha [febrero 1750] repitiendo los temblores, aunque con menos fuerza e intermisión, no hay persona que asista ni duerma en lo que antes estaba fabricado. Que para iglesia parroquial se ha fabricado un jacal de paja cercado con las maderas de las ruinas y del mismo modo celdas para los religiosos...que los vecinos se han cubierto para vivir en jacales muy débiles, cortos y estrechos, con la incomodidad que se deja considerar y riesgo de sus bienes muebles y efectos de mercancía, así por el riesgo del fuego y agua como de ser robados, que este es el estado en que se halla este pueblo, su iglesia, convento y capilla y hospitales y casas de sus vecinos..." El resto de testigos, españoles, un comerciante y un teniente y síndico de Sayula, repiten lo mismo que el anterior, sólo agregando que: "que a las doce del día [23] fue el [temblor] más horrendo, grande y terrible que se ha experimentado no sólo en este pueblo y comarca, sino de que haya memoria en este reino, y se repiten hasta hoy día de la fecha, aunque con menos fuerza e intermisión..." Resumen: "..quedó arruinado en el todo dicho convento con sus claustros altos y bajos, sala capitular, refectorio, deprofundis, celdas y demás oficinas. Su iglesia, torre y primorosos colaterales, de suerte que lo que no cayó ha quedado imposibilitado, menoscabado e inhabitable, que todo amenaza una evidente ruina...los vecinos [están viviendo] en sus patios, solares y plazas, cada uno conforme ha podido arbitrar su posibilidad para repararse de las inclemencias, por no serles posible habitar como antes en sus casas...sus bienes muebles en riesgo, ya de incendio por lo combustible de la materia de que son formadas sus habitaciones y poca seguridad expuestas a saqueos y robos, de que se han contenido con el vigilante cuidado de la justicia. Todo lo cual es cierto, verdadero y sabido no sólo en estos territorios como en todo el reino, donde no hay memoria de semejante horror y ruina..." Febrero de 1750.
Bpej, Fe, Ff, V, 32, E.18, F.56-62(A).

Amacueca, Jal.
 "Don Manuel de Chávez, vecino de pueblo de Amacueca y síndico del Convento de Nuestro Seráfico Padre San Francisco...[ofrece información por boca de varios testigos] del estado en que se hallaba dicha iglesia y convento antes del día 22 y 23 de octubre del año próximo pasado en que se experimentó el horroroso terremoto que arruinaron dicha iglesia, convento y capilla y las casas de los vecinos de dicho pueblo y el estado en que se halla..." Primer testigo: vecino del pueblo de Sayula, distante 3 leguas de Amacueca: "le consta de vista [que] su fábrica material [fue] de bóveda, grande, ancha y a todo costo labrada, cimborrio, crucero y una hermosísima portada, tan cumplida, adornada y llena de altares que no admitía más, causando admiración en especial el altar mayor por su estructura como por su dorado...siguiendo a un lado un panteón muy capaz en el lado izquierdo del presbiterio...y en su correspondencia sacristía también de bóveda y capaz. El coro tan grande que cabían hasta 40 religiosos...y en las barandillas celosía de cedro muy pulida; dos campanarios con cuatro campanas de suficiente tamaño; antecoro, librería, refectorio, anterefectorio, cocina, portería, anteportería, noviciado, claustros y finalmente todos sus bajos eran de bóveda, a más de las celdas del noviciado que era compuesto de 16 celdas y su claustro en alto, con las demás oficinas útiles y necesarias para vivir dichos religiosos ejemplares y edificantes, siendo este santuario por su milagrosa imagen de Jesús Crucificado que en él se venera, de lo más frecuentado de todo este reino y de la Galicia...mantúvose esta felicidad en auge e ingente grado hasta el día 22 de octubre del año próximo pasado, en que Dios Nuestro Señor fue servido experimentásemos de su rectísima justicia el rigor de continuados e increíbles terremotos...viniendo dicho santuario a desolación, iglesia y convento, sin postura de reparo a cosa alguna de dicha fábrica material, se vieron impelidos y precisados dichos religiosos a vivir muchos días sujetos a las inclemencias de todos los elementos, hasta que poco a poco han conseguido, a esfuerzo de limosnas y trabajo corporal, hacer iglesia de madera y en el modo posible decente a fin de que no decaiga la veneración a la milagrosísima imagen de Jesucristo crucificado..." Segundo testigo, vecino de Amacueca, notario de la Inquisición: "le consta de vista y de público y notorio...que dicha iglesia antes del día 22 de octubre del año próximo pasado de 49, en que Dios fue servido se arruinara y quedara inservible de los temblores de tierra que ocurrieron tan grandes y repetidos, que aún hasta el día de la fecha se experimentan algunos de su continuación en espacio de 10 meses, se componía dicha iglesia de bella arquitectura bastante capaz, de bóveda y a todo costo labrada, con el cimborrio, crucero y hermosa portada...la Sacristía toda de bóveda...[repite lo del testigo primero] la huerta cercada de muralla y bastante alta... Tercer testigo, español, vecino de Amacueca: lo mismo que el anterior añadiendo que: "antes del terremoto acaecido...en este pueblo y otros circunvecinos, del que quedaron arruinados por la repetición de ellos, que hasta el día de hoy se experimentan algunos de dichos temblores aunque no vehementes..." Sayula, 22 de agosto de 1750.
Bpej, Fe, Ff, V, 32, E.18, F.66-71(A).

Amacueca, Jal.
 "Era guardián en ésta hasta ese día felicísima Recolección de Amacueca el mismo R.P. Fray Francisco Mariano de Torres. El 22 de Octubre de 1749 un fuerte temblor de tierra conmovió todo este lugar; repetía el fatídico movimiento por momentos, añadiendo pavor sobre el miedo, y llenando a todos de consternación, temiendo hasta por sus vidas; pero cuando esperaban haber cerrado sus puertas al infortunio, creyendo habían cesado las tremendas convulsiones; al siguiente día, apenas terminado el refectorio y dadas gracias, y tratando de reponerse del sobresalto y del consiguiente insomnio con un rato de siesta, echándose los religiosos como pudieron tendidos por el suelo; los privó del reposo y los acabó de sumir en la más amarga desolación, al ver su convento e iglesia tan flamantes y tan nuevos, por los suelos, hechos miserable ruina. Un nuevo sacudimiento más furioso que todos los que le habían precedido, se hizo sentir como a la una de la tarde, con el aturdimiento consiguiente, y tan desgraciados efectos que no parecía sino que la divina justicia irritada descargaba sobre Amacueca un golpe furibundo, no perdonando ni a su augusto Santuario; aunque no sin muestras también de grande misericordia."
Palacio Y Basave:47(B).

Amacueca, Jal.
 "Sucedió, pues, que habiendo comenzado a temblar la tierra el día 22 de Octubre del año pasado de 749, como a las cuatro de la tarde, repitiendo por instantes hasta otro día; mas no hizo considerable estrago en el convento ni en la iglesia, sólo sí, reparé por la mañana que la S. Imagen de bulto de nuestra Señora de los Dolores, que en esta iglesia nueva tiene su propio altar, y en la caída estaba colocada en el segundo cuerpo del altar de Jesús Nazareno, que estaba en el lugar principal del brazo derecho del crucero; reparé, digo, que se había movido con los temblores que había habido; más, siendo natural que se moviera recostándose a un lado o a otro del nicho, o por delante hasta caer en el suelo como habían caído otras; no fue así, sino que, como si hubiera dado un paso estaba arrimada a un lado de su nicho; y pudiendo ser al que estaba hacia la puerta, no fue sino al que quedaba hacia el altar mayor; y lo más digno de admirar, estaba volteada un poco, tanto cuanto bastaba a estar mirando a dicho altar. Y como tales imágenes comúnmente tienen las manos puestas junto al pecho; parecía, con grande persuasión, que estaba la sacratísima Virgen en aquella su imagen pidiendo a su preciosísimo Hijo depositado en el Sagrario (a lo menos a mí me lo pareció) y así cobré grande ánimo; y a mis hermanos, cuando entramos después de comer a dar gracias a la iglesia, les señalé a la Santa Imagen y dije: que ya no había que temer, pues la Santísima Virgen estaba intercediendo con su Santísimo Hijo por nosotros...Mas...cuando tan confiados estábamos, comenzó como a la una de la tarde [del día siguiente, viernes] a temblar tan terriblemente, que entonces fue la ruina de la iglesia y del convento. Temblor que a las lápidas o piedras que tapaban las puertas de los sepulcros las tiró y quebró...Temblor tan pavoroso que se oía grande y confuso ruido bajo la tierra. Temblor, en fin, tan recio que conmovió la máquina toda de la iglesia, desde las basas de sus gruesos pilares, como se ven rajados. Y lo que más es, o explica más su grande fuerza, que de cuatro lienzos que estaban en la capilla mayor clavados en la pared de piedra con gruesas y largas alcayatas, a los tres arrojó al suelo. Y nosotros extraídos en tanta turbación no tuvimos ni pies para huir...nos postramos nen tierra, bajo el arco que media entre el claustro y el tránsito donde estábamos...hasta que cesó el temblor; y nos salimos por la huerta, cuyas tapias estaban ya caídas. Después entramos por la puerta del campo, y advertimos el peligro en que nos habíamos visto, y el gran milagro con que, al parecer, habíamos librado: porque la parte del tránsito tuvimos el peligro de que se cayera su bóveda, por habérsele caído la de la librería que tenía arriba, como se cayó el saloncito llamado 'del monumento', que contiguo al tránsito, ambos a dos servían con su bóveda al pavimento a dicha librería. Por la parte del claustro parece aún mayor el peligro en que nos vimos; porque despedidos de la misma librería, le cayeron al de arriba paredones de piedra y cal muy grandes; y siendo así que partieron vigas por en medio, no las tiraron, al parecer sólo por el poder de Dios nuestro Señor, mediante la intercesión de su santísima dolorosa Madre, que milagrosamente las detuvo para salvarnos la vida...Fuimos finalmente reconociendo que todas las imágenes que habían caído se habían quebrado, sólo nuestra libertadora, la sagrada imagen de Nuestra Señora de los Dolores, que cayó y quedó postrada, con el rostro en tierra, no sé si continuando con más eficacia su petición, no se quebró."
Torres Ca.1750, En: Palacio Y Basave:21-23(B)
																
Total de Localidades que Registraron el Evento:
Coordenadas Registradas: Imprimir
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11
10
9
8
7
6
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3
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